jueves, 10 de julio de 2008

Für immer

Hoy, jueves 10 de julio, en horas de la siesta, abordaste el avión que te llevará rumbo a tu lugar natal, a TU querida (y con el tiempo la de todos) Alemania.

Me ensañaste cosas muy valiosas e importantes, querida Elisabeth. Cosas que nunca, por nada en el mundo, las voy a borrar de mi memoria, como por ejemplo, que no importan las lenguas que hablemos ni las costumbres que tengamos, ni el país de donde vengamos ni nada de eso. No existen impedimentos (salvo la distancia) para nuestra amistad. Esa AMISTAD que supiste darme en un tiempo justo, cuando más la precisaba, y que yo supe darte, quizá, en un momento parecido (vos sabés).

Tengo tantas pero tantas cosas que escribir, que temo quedarme sin inspiración para hacerlo en la medida justa que te merece. Por eso, sólo me limitaré a escribir las cosas más profundas que siento en este momento. Lo demás, quedó expresado claramente en aquella carta (de varias hojas) que te escribí y entregué la última noche que te vi... la noche que tanto recuerdo y traigo a mi memoria, con unas cuantas lágrimas que no tienen consuelo... al igual que el último día que fuiste al colegio y nos quedamos llorando hasta las 13:15 hs. con algunos compañeros :'(

Sé que no te gusta que esté mal, y me lo dijiste un par de veces, pero sabés que no puedo evitar ponerme mal ante una despedida, ante esta despedida, la segunda en el mes, en que se va una de las dos mejores personas que jamás he conocido y considero AMIGO/A, con todas las letras. Y sabés también, que siempre, siempre, te llevaré en mi corazón, junto a esas tardes de tererés y "pepas", las guitarreadas, las charlas en el curso, el "Kala" o "Kalita" con el que siempre me llamabas, nuestros secretos, opiniones, gustos (que bien compartidos los teníamos) y cada una de esas cosas que hicieron (y hacen) que seas muy especial para mi, Eli.


Desde donde estoy, te deseo lo mejor del mundo, amiga. Y espero que te vaya muy bien en este nuevo año escolar que comenzarás tan pronto como acaben las vacaciones de invierno (o verano, en el otro continente) y regreses de Grecia. Sé que serás una exitosa psicóloga y periodista, porque sos muy capaz e inteligente. Y prometo, como te dije en mi carta, que algún día aprenderé a hablar alemán (que en vano trataste de enseñarme en las horas de clase del cole) e iré a visitarte a Alemania... aunque para eso tendrán que pasar varios años, hasta cuando sea médica y todo eso... jajaja. GRACIAS por enseñarme tantas cosas, por tus consejos, y por todo el tiempo compartido y la amistad que construimos.

Te quiero muchísimo y jamás te olvidaré.

Ich werde dich vermissen,

Kala.
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(Viste que algo aprendí?)

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