Lo encontré alegre y algo desgarbado la abrumadora tarde del 27 de agosto y no sé por qué, pero me recordó a alguien. Gracias a esa rara relación que hice, me dieron ganas de conocerlo.
Él no me esperaba a mi, y yo a él tampoco, pero nuestras miradas se cruzaron con Venus y se quedaron en el templo.
Por alguna extraña razón, me lo imaginé cantándome Otro jueves cobarde al oído, como si fuera el vocalista de Los Caballeros de la Quema, o sea, Iván Noble... aunque sé que no se trata de él. Entonces dije: “¡Wow! Qué canción tan buena, Dios. Él es mejor que hasta el mismo Iván."
La visión me provocó cosas buenas, él también.
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