"... Sin embargo, acostumbramos a olvidar que el hombre romano era una persona como cualquiera de nosotros, una persona que amaba, odiaba, sufría, lloraba, tenía alegrías y decepciones.Y es ésto, en verdad, lo que más nos une a esos hombres de hace 2.000 años, lo que nos permite reconocer en ellos nuestras raíces, porque sus sentimientos son los mismos sentimientos que nosotros padecemos..., son el hilo invisible que une los espíritus de los hombres.
Los romanos también sentían el amor, lo expresaban, lo declaraban, sufrían desengaños amorosos, etc... En fin, se sentían como Roma, pero al revés.
Y es que el amor se encuentra en las mismas raíces del pueblo romano. Venus, diosa del placer y del amor, es la madre de Eneas, fundador del linaje romano; los gemelos Rómulo y Remo, fundadores de la ciudad de Roma, fueron fruto del amor del dios Marte por Rea Silvia.
Incluso, hasta el mismo Adriano construyó el Templo de Venus y Roma e introdujo unas inscripciones nombrando a las respectivas deidades, en la que destaca la palabra amor, ya que Venus era la diosa del amor y amor es Roma, escrito al revés produciendo un efecto simétrico."
Ti amo con tutta l' anima!
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