lunes, 22 de diciembre de 2008

¿Un cafecito?

¿A quién no le gusta deleitarse de vez en cuando con una buena taza de café?... Pues conozco a muy pocos que dirían que no, pero a muchos que lo rechazarían en una tarde como hoy, tarde caliente, con una temperatura superior a los 32°... un calor que abruma, que te abraza y te comprime... En fin, un calor agobiante... y bastante inoportuno para beber algo caliente. Pero, sin embargo, conozco a alguien a quien no le importa cuanto calor haga ni cuan caliente esté el café... sólo lo acepta, lo toma y lo disfruta. Y si, adivinaste... esa persona soy yo.

Muchos creen que estoy loca, pero bueno... eso ya no me preocupa... De hecho, hasta yo misma siento enloquecer algunas veces, pero prefiero creer que eso se debe a mi envolvente y rigurosa ciclotimia y a mi manera bohemia de ser. Es más... disfruto de ser así. Esté bien o esté mal, a mí me gusta. Pero en fin... volvamos al café, coño.

Resulta que eran las 18 hs. (17 hs., en realidad... si no fuera por la puta de Cristina) y se me antojó beber algo de café. Seré sincera diciendo que no pude contener las ganas y no hice más que dirigirme a la cocina, calentar agua en la pava, colocar una medida de café y otra de azúcar en la taza, agregar agua y bla bla bla... imagino que ya conocés el resto de la historia. Suena muy estúpido... y hasta absurdo beber café con el calor que circulaba en el ambiente... pero apuesto a que ya no pensarías eso si vivieras conmigo, al menos, una o dos semanas. No pienso tanto en el calor... es más, me da igual... el sabor del café es lo que importa... y por suerte es igual siempre, tanto en verano como en invierno, con o sin calor.

Y no me vengas a decir que no te tienta tomar uno... A mí, por ejemplo, no me importa si estoy sola (aunque acompañada me resulta más placentero); si es de mañana, tarde o noche; si llego un poco tarde a inglés, a cocina o a donde quiera que vaya; si mi hermana mira Casi Ángeles o MTV o cualquier otra boludez de turno; no me importa nada... sólo mojar mis labios en el café (bien espumado, preferentemente), sentir el calor del mismo sobre mi lengua y más tarde su recorrido por mi garganta... y, al fin, digerirlo...

Sea como sea la cuestión, en una comida (siempre que sea el desayuno o la merienda) puede faltarme cualquier cosa: la mermelada de ciruela o la de durazno, el dulce de leche, la tostada o la media luna... pero mientras no me falte el café de La Virginia o el Nescafé Dolca, mi alma, cuerpo y mente serán felices. ♥

Y... es que el café se aplica a cualquier cosa. Ah, Ok... aún no me comprendés y creés que miento, ¿no es así?. Para sacarte de esa teoría, he aquí un par de razones que harán que creas mi tesis.


El café es un gran amigo


Siempre que lo necesitas está contigo, no importa si estás triste o alegre, si eres rico o pobre, si estás enojado o preocupado, el café siempre está dispuesto a escucharte.

El café te ayuda a pensar.


Frente a una taza de café se discuten los problemas, se da el en un romance, se establecen nuevos amigos, se espera al ser querido y se llora la ausenci
a del perdido.

El café alerta los sentidos

Se sirve en las mesas de juntas para mantener alerta a los asistentes, acompaña al estudiante toda la noche si es preciso sin quejarse del cansancio, asiste a los velorios para aligerar la pena y se actualiza con tu computadora mientras trabajas.

Al café no le importa el clima

Te acompaña en las tardes de lluvia, en las noches de frío, inhibe el calor en las zonas cálidas. Una taza de café te calienta en la mañana para empezar tus labores y te deja un buen sabor. No importa el clima, después de una buena comida, una rica taza de café siempre viene bien.

El café es nuestro ser

Recorre todo el interior de nuestro cuerpo, llega al cereb
ro y sistema nervioso en donde estimula la retención de la memoria, mejora los estados depresivos y evita la dependencia hacia el alcohol y las drogas. Pasa por las venas en donde convierte los ácidos grasos en energía disminuyendo, así, el riesgo de infarto y envía a los músculos mayores cantidades de sangre oxigenada.

El sistema respiratorio abre las vías bronquiales y proteg
e contra el asma. Evita la acción de los ácidos biliares protegiendo al ser humano del cáncer de colon; en general, el café neutraliza los químicos causantes del cáncer. Reduce los cálculos renales y biliares.

En los niños, una taza de café con leche por las mañanas incrementa su rendimiento escolar. La cafeína no produce adicción, una barra de chocolate contiene mayor cantidad de cafeína que una taza de café.


De acuerdo a estudios en Estados Unidos, el interés por la actividad sexual es mayor en las personas que toman café que en las no consumidoras, especialmente en personas mayores de 60 años. También se ha comprobado que existe un aumento en la actividad sexual tanto en hombres como en mujeres que consumen de 2 a 3 tazas de café diario.

Por lo tanto, el café es amigo, confidente, benefactor de la salud, proveedor de energía y un excelente consejero sexual, entre muchas otras co
sas.



¿No te convencí todavía?. Pues, coño (por qué rayos hablo así?)... dejame decirte que estás bien loco. En fin... poco me importa eso. Ahora debo correr por mi segunda taza de café... Y si, es que se me antojó otra. =P


1 comentario:

Anónimo dijo...

Carlita no puedo seguir tu blog xq no tenes añadido el gadget (algo asi es) de los seguidores de tu blog, tenes q añadirlo :).

TKM
EXITOS ;)