miércoles, 14 de enero de 2009

Happyness


Sin embargo, pese a la tristeza [...], he sido una mujer felíz. Casi todos se han ido pero nunca pude evitar ser felíz. No siempre estuve contenta, pero sí felíz.


Curiosa idea, la de Mamita Eloísa, de vivir en estado de felicidad aun sin estar contenta. Como si la felicidad fuese un mandato imposible de abandonar, un objeto heredado igual que la estampa o los rasgos peculiares de la familia. Y tal vez lo es. Por este mismo motivo, puede que la alegría no estuviera en mí, no lo había vivido ni atesorado en la memoria de la piel. ¿Qué memorias recuperar de mis antepasados?. Y, una vez restituida esa memoria, ¿de dónde rescatar la alegría?.


- Todo puede ser discordante y aun contradictorio - comentó a la sazón Mamita Eloísa, como si hubiese adivinado mi pensamietno-. Hay quienes son naturalmente felices, y no siempre porque todo les haya sido dado. Se nace felíz como se nace blanco o negro, alto o bajito. Otros, en cambio, se empecinan en mostrarse felices y atraviesan apenas contentos su vida y la de los demás. Es que uno no puede andar por ahí con la misma alegría siempre. No es posible, ni conveniente, y esto no significa nada. Ser felíz no es sonreír todo el tiempo, sólo es sentirse pleno.


- No sé si entiendo...


- La plenitud la alcanzas si eres capáz de reír y llorar con igual intensidad cuando cada circunstancia lo amerita. Y no significa esperar que los demás te otorguen los permisos, sólo se necesita ser libre. ¿Comprendes ahora?


1 comentario:

Luciérnaga dijo...

Carlita!!!... jaja, te acordas de mi? te me reiste con ganas por la anecdota de la super caida en bici!... Si, soy la chica de la caida... xD

Tu blog muy repleto de cosillas... tanto leise ultimamente?? xD

Un besito Carlita, muy lindo todo...


Brenda