miércoles, 19 de agosto de 2009

Peor para el Sol

¿Qué adelantas sabiendo mi nombre?
cada noche tengo uno distinto.
Y, siguiendo la voz del instinto,
me lanzo a buscar…

Imagino, preciosa, que un hombre...
algo más, un amante discreto
que se atreva a perderme el respeto…
¿no quieres probar?

Vivo justo detras de la esquina,
no me acuerdo si tengo marido,
si me quitas con arte el vestido
te invito a champan.

Le solté al barman mil de propina,
apuré la cerveza de un sorbo.
Acertó quien “el templo del morbo”le puso a este bar...

Peor para el sol
que se mete a las siete en la cuna del mar a roncar,
mientras un servidor
le levanta la falda a la luna.

Al llegar al portal nos buscamos
como dos estudiantes en celo,
un piso antes del septimo cielo
se abrió el ascensor…

Nos sirvió para el último gramo
el cristal de su foto de boda.
No faltó ni el desfile de moda
de ropa interior.

”En mi casa no hay nada prohibido,
pero no vayas a enamorarte,
con el alba tendrás que marcharte para no volver...
Olvidando que me has conocido,
que una vez estuviste en mi cama…
Hay caprichos de amor que una dama no debe tener”.

Peor para el sol
que se mete a las siete en la cuna del mar a roncar
mientras un servidor
le levanta la falda a la luna.

Es mejor- le pedí -que te calles,
no me gusta invertir en quimeras,
me han traido hasta aquí tus caderas…
no tu corazón.

Y después…
¿para que mas detalles?
Ya sabeis… copas, risas, excesos,
¿cómo ban a caber tantos besos en una canción?

Volví al bar la noche siguiente
a brindar con su silla vacia,
me pedí una cerveza bien fría.

Y entonces no sé si soñé o era suya
la ardiente voz que me iba diciendo al oido:
”Me moría de ganas, querido, de verte otra vez”.


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