Cuando estés con una mujer y sepas que no existe ninguna otra en el mundo.
"Tú no viniste de parte alguna y no irás a ningún lugar. En esa mujer el mundo para, y tú descansas. Todo está en ella y ella lo es todo, porque todas las mujeres están en aquella que te ocupa los ojos. Todo lo femenino se encarna en ella. Ella es la propia Diosa. Es la creadora de todos los hombres, aquella a quien besas.
Por eso, haz de los momentos con esa mujer una experiencia religiosa y de ella misma una meditación. Ve en ella el mar bendito que creó la vida. Ella es nada más y nada menos que el principio y el fin, el milagro de la vida y su destrucción. Ella guarda los secretos de tu destino y en sus trayectos es el futuro quien se reinventa. Ella es
A una Diosa se le da todo. Ella es la razón de todo. Todo tu ser no existe sino para ella. Naciste para ese momento con ella. Los dioses de todas las religiones están en ella. La metafísica habla sólo de ella. La llama de todas las velas es para ella.
No dejes pasar este momento. Mira dentro de ti mismo y dale lo mejor. No dejes una palabra linda sin cantarla. Aquel beso guardado hace mucho, dáselo a ella. Aquel río de cariños que siempre escondiste, llévalo hacia su mar. Sé alas para que ella vuele, no la dejes sentirse menos que la Diosa que es.
Sé fuerte como una montaña para que ella te pueda escalar, pero suave como el brillo de la luna para que te pueda amar. Que tu pecho sea caliente para que descanse de todos los hombres que no la reconocieron, que tu voz sea un camino donde pueda viajar, y tus manos una bahía donde se pueda navegar. Que en tus besos ella descubra lo más profundo de sí misma.
No permitas que se sienta menos que la más amada de las mujeres. Ella es una misión de tu alma. Que sus vacíos mueran en tu boca. Que en tus hombros vea el poniente de todos los hombres que un día deseó. Que sus miedos se apaguen amaneciendo en tus brazos. Que se sienta amada por quien sabe la música que ella merece oir, querida por quien vuela en sus senos y le extiende la mano cuando se arrastra en los submundos del inmenso mundo que lleva dentro.
Ella es un continente y tú el buscador de oro. Ella tiene un número, y tú la talla. Ella necesitó mucho y tú fuiste la excusa. Ella necesitó mucho y tú fuiste la excusa. No guardes nada, tómalo prestado y dáselo a ella. Haz de ti mismo un horizonte para el infinito de sus ojos.
Después de que se duerma, permanece despierto y mira profundamente: en sus curvas duerme el mundo. Ella es un poniente que genera un sol cada día, es la humanidad que perece cada vez que ella despierta en el amor de un hombre. Ella es un susurro de la noche contando sus misterios, déjate llevar y sueña con ella. Todos tus sueños viven en ella. Siente su respiración y respira con ella. En ese momento, sé totalmente la más pura adoración.
Si haces todo eso, habrás vivido una de las experiencias religiosas más importantes de tu vida. La existencia cuidará de que vuestros caminos sigan juntos o no, eso no es lo más importante: tú fuiste total para ella. No había ninguna otra porque todas eran ella sola. En aquel momento eras uno sólo y te curaste de todo el abandono. Un pasado mortecino llegó al presente, gracias a
"Cartas a Dios. Para ayudarte a tí mismo" - Francisco Bostrom.
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