Lunes 8.30 hs: te encontrás en ese enorme salón con tus 200 compañeros. Todos te saludan, te besan, te abrazan. Te cuentan lo que hicieron en el karaoke del viernes a la noche (sí, bueno, además de cantar), como fueron vestidos el sábado a Ribera, la resaca del domingo, los mates con el vecinito y no sé cuantas cosas más. Obviamente, vos también compartís tus cosas... cosas que, aunque no fueron tan alocadas como las que escuchaste, fueron geniales.
Chisme va, chisme viene. Se escucha un "prestame lo que hicieron el viernes pasado, yo no vine porque me dormí" (claro, vos dormí tranquilo que yo me cago de sueño y hago el práctico por los dos).
- ¿Querés un mate?.
- ¿Tiene azúcar?.
- Sí.
- No, gracias.
- Pero probá... hoy los preparó Taty.
- MENOS!
(Y Taty mirándote con una cara de boludo, pero sabiendo el por que de tu enojo con él).
Pasaron 35 minutos y los profesores todavía no llegaron. Que guachos, en ese tiempo yo ya hubiera aprendido a hibridizar orbitales (cosa que, dicho sea de paso, no me gusta ni un poquito). La mitad de tus compañeros de la mesa hablan de Química, 3 o 4 ya están planeando lo que van a hacer el otro fin de semana. Vos sólo hablás con los chicos que están a cada uno de tus lados... "la mini-comisión del Chaco". Ah, y también el gil que está colgado mirando vaya uno a saber que.
Bueno, te enganchás en la conversación de los demás. Vos también querés saber que pasó. Hablan de todo... y de todos. Y de repente, de la persona que menos bancás, se escucha un...
- ¿Qué estudiaste el finde?
(pensás 3 segundos la respuesta; es el más pedante del curso que, con aires de canchero, viene a hacerse el tipo estudioso y sacrificado. Ja! ¿quién se cree que es?).
- No mucho. Estudié la química de Mariano nomás.
- ¿Y lo de Ángel?
- No, hoy a la tarde voy a estudiar.
- ¿Cómo te va en las especiales?
- En Antropología Médica re bien. En Método... a esa tengo ganas de perderla por el inodoro.
- No seas exagerada.
- No soy exagerada, soy sincera.
- ¿Fuiste a piano?
- ¿Vos sos desubicado o te hacés? Claro que sí!.
- ¿El sábado toda la mañana?
- Sí. Y también pasé mucho tiempo con mis papás.
- Weee, boluda. Perdiste mucho tiempo ¿cómo estudiaste todo química?.
- ¿Y vos qué sabés? Mi día tiene 30 horas (y pongo cara de "dejate de joder"). Te dije que estudié y punto. ¿Querés que te explique coligativas?
- No, dejá. Te creo, che.
- ¿Y vos estudiaste?
- El 'flaco' y yo nos juntamos y...
- ¿Estudiaste? (re insistente).
- El 'flaco' me fue a buscar, fuimos a la cancha y...
- ¿Estudiaste?
- Sí, pero las especiales.
- Te pregunté si estudiaste, no 'que' estudiaste.
(Y lo dejé regulando... me tiene podrida).
La única ventaja que tiene el fin de semana, para mí, es que estoy donde y con quienes quiero. En lo demás... es igual o más pesado que el lunes, martes, miér... y así sucesivamente.
Ojalá deje de existir la estúpida pregunta "¿estudiaste?" de cada lunes. Se sabe cuales son las responsabilidades de una... las obligaciones, mejor dicho.
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