viernes, 21 de marzo de 2008

El Otoño


Ya el sol, Platero, empieza a sentir pereza de salir de sus sábanas, y los labradores madrugan más que él. Es verdad que está desnudo y hace fresco.

¡Cómo sopla el Norte! Mira, por el suelo, las ramitas caídas; es el viento tan agudo, tan derecho, que están todas paralelas, apuntadas al Sur.

El arado va
, como una tosca arma de guerra, a la labor alegre de la paz, Platero; y en la ancha senda húmeda, los árboles amarillos, seguros de verdecer, aumbran, a un lado y otro, vivamente, como suaves hogueras de oro claro, nuestro rápido caminar.


Platero y Yo- Juan Ramón Jiménez

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