"La Enfermedad [...] es la hija predilecta de la Muerte; y la más inteligente de sus hijas, aunque sea también la más callada, delgada y pálida. Cuando la Muerte quiere llevarse consigo a una persona cualquiera del mundo, recurre a los descarrilamientos, naufragios, choques de automóviles y, en general, a las muertes por sorpresa.
Pero cuando las personas elegidas por la Muerte son personas muy desconfiadas, que se quedan encerradas en casa, entonces la Muerte envía a su hija más callada e inteligente, y la Enfermedad entonces abre despacio la puerta y entra. [...]
[...] la Enfermedad entraba al caer la tarde, sin que nadie la viera. Dejaba el sombrero y los guantes sobre el velador , se soltaba el pelo y se acostaba al lado de Divina, manteniéndose abrazada a ella. La Enfermedad se agravaba y, entonces, tenía fiebre y delirio. A las ocho de la mañana, la Enfermedad se levantaba, se peinaba otra vez y se retiraba. Al atardecer, volvía de nuevo; y nadie la veía entrar y salir.
*Anexo: "Cuentos y relatos" - Horacio Quiroga.
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