miércoles, 2 de abril de 2008

La guerra de los dictadores

La de Malvinas no fue una gesta, como decía la dictadura que la impulsó. Fue, más bien, el último, disparatado y asesino recurso para perpetuarse en el poder. El pueblo argentino, hoy, se debe un debate.

Esa guerra era maldita no sólo porque toda la guerra lo es. Lo era porque la dictadura, entonces liderada por el alcohólico general Leopoldo Galtieri, buscó prolongar el reino de la noche en el cuerpo de una generación de jóvenes esclavos, como eran los conscriptos obligados y sometidos al orden militar directo. Lo era porque se hurgó en los sentimientos más activos y ancestrales del nacionalimso para involucrar a los argentinos en esa aventura que les costaría, primero, cientos de hijos en las heladas aguas del Sur, pero además los marcaría con una vergüenza y una culpa que deberían trajinar por generaciones.

La verdadera razón de la guerra de Galtieri y sus generales era la perpetuación de la dictadura. No había más que la misma razón espuria que la que tuvieron para dar el golpe de 1976:el dinero, el poder. No había posibilidad de gestos anticoloniales en una dictadura que se sometió al poder imperial a partir de 1976 para reducir las condiciones de vida de los argentinos. La dictadura sólo podía organizar matanzas, primero clandestinas, luego abiertas en una declaración de guerra en la que siempre tendríamos la parte del ratón. La guerra de Malvinas fue eso: la continuación de la guerra sucia por otros medios. Y la demostración más palmaria de que el régimen militar agonizaba por razones concurrentes: la primera, que la alianza entre Videla y Martínez de Hoz, que había sido la clave de la dictadura, se había disuelto en marzo de 1981. Lo dejado por los cinco años de gobierno de esta dupla eran 30 mil desaparecidos, miles de presos, miles y miles de exiliados. Habían dejado un ejército fracturado, transformado en una banda de criminales vinculados con negocios sucios, ladrones, estafadores, traficantes. Un ejército que no podía sostener la epopeya de una guerra como la de Malvinas porque ya no era un ejército nacional sino un ejército de jefes terroristas, que mientras exportaban el terror a América latina a través del Plan Cóndor o del Operativo Centroamérica, se enriquecían con el robo a los bienes de los desaparecidos o con el tráfico de drogas y armas para financiar sus operaciones contrarrevolucionarias se alejaban definitivamente del legado sanmartiniano. Era imposible que las fuerzas armadas que sostenían el estado terrorista pudieran liderar alguna gesta patriótica, excepto la de infligir, otra vez, bajo otras formas un daño a los argentinos.

La crisis económica que heredó primero el principal ideólogo y gestador del estado terrorista, general Roberto Viola -alguien en quien una izquierda pacata y desvariada creyó ver a un general democrático- cuando asumió el poder para suceder a Videla, determinó la necesidad del régimen de continuar en el poder prolongando la guerra sucia en otros países, sembrando el know how (saber cómo) del terror más allá de las fronteras. Pero no fue suficiente: acá adentro ya existían las Madres, ya existía una conciencia más plena de que la tablita y el modelo neoliberal de Martínez de Hoz y su generalato, de los grupos económicos que se enriquecieron y engordaron durante la dictadura, habían servido sólo para cerrar fábricas, mortificar el bienestar de la gente, expulsar y secuestrar obreros; vigilar a los artistas e intelectuales; destrozar los vínculos de solidaridad entre los argentinos. Ya existía un agrupamiento de los trabajadores en pequeñas formas de resistencia, solos o con sus sindicatos; ya existía una lenta reanimación de los partidos políticos, que en su mayoría excusaron la cobardía del silencio y la deserción de sus responsabilidades políticas con una creciente oposición al régimen. Ya existía a nivel del mundo capitalista desarrollado una notable conciencia de que los miliatres argentinos eran, por lo menos, los carniceros impresentables del mundo occidental y cristiano. Viola era un general cuyo principal monumento de gloria había sido diseñar la ciudadela represiva: fue el inventor del plan de exterminio y de la geografía de los campos de concentración. Era incapaz de gobernar más allá de ese reino. Su gobierno intentó una apertura política que era una continuación de sus operaciones de inteligencia. La llegada de Galtieri, el Mussolini criollo, se dio sobre esa agonía de régimen. Su poder debía emanar de una fuerza política prestada: ya no tenía su razón de existir en una matanza. Por lo tanto, la guerra fue también ideada como una operación de inteligenica y propaganda interna. Más que para recuperar las Malvinas era para seguir sometiendo a los argentinos. Entonces, el 2 de abril de 1982, unos meses después de asumir, Galtieri inicia la segunda etapa de un nuevo terror. La derrota de la guerra nació de estas entrañas. La suerte del régimen más siniestro de la historia quedó atada en el ancla pesada de sus crímenes y se llevó al fondo del mar los cuerpos de nuestros jóvenes soldados.

Nos queda, ahora, que el sentimiento de vergüenza de los argentinos por haber sido carne de manifestaciones de apoyo a esa guerra, se ventile. No querer verlo es abandonar a los ex- combatientes de Malvinas. Es como si abandonáramos a nuestros desaparecidos. Por eso, ahora le toca al Estado y a la sociedad reparar esa historia. Son los hijos heridos que nos dejó una guerra maldita. Les debemos devolver la PAZ, el BIENESTAR y los HONORES.
Anexo: Caras y Caretas, abril de 2006.

2 comentarios:

El Gran Pez dijo...

Oie Mil felicitaciones por tu blog, esta interesante, pero mes me gusta tu perfil, akellos ke viven intenso como tu, nos pueden mucho enseñar... yo akavo de crear un blog espero ke te guste.
www.el-granpez.blogspot.com
saludos Adios

Mark dijo...

Hola,
Te hablo desde California cerca de San Francisco. Soy americano y pasé por tu blog. Me gustó tu punto de vista de lo que está pasando en las Malvinas. Recuerdo bien la guerra con Gran Bretaña en aquella entonces. No sabía eso de los jóvenes soldados.

Mark

http://mark24609.blogspot.com/